No sabéis qué ganas tenía de publicar esta entrevista. Hacía tiempo que había hablado con Mar, la persona que hay detrás de Crianza Radical de darle voz en mi blog para exponer su lucha. Una lucha que debería ser de todas, pero que por desinformación, conformismo o falta de tiempo muchas de nosotras (entre las que me incluyo) seguimos tolerando aunque nos “chirríen” la mayoría de las corrientes y modas que nos rodean.

Mar, a la que conozco de hace años, es una persona que habla claro, sin pelos en la lengua y defiende en lo que cree como nadie. Creí después de hacerle muchísimas preguntas y debatir sobre diferentes temas de actualidad feminista, que había información que debíamos conocer de forma clara y concisa.

Aquí va mi entrevista a Mar fundadora de Crianza Radical.

Foto de Mar de Crianza Radical

¿Qué és crianza radical?

La crianza radical es el término que he creado para poder hablar de un tipo de crianza que nos representa a muchas madres y padres, que engloba todas estas corrientes relacionadas con el apego, el feminismo, la filosofía Montessori y la disciplina positiva, entre otras. Me di cuenta que la forma de criar que tenemos actualmente se aleja cada vez más de esa crianza autoritaria y adultocéntrica de la que venimos y quise englobarla en un solo término.

La crianza respetuosa (o de apego) no me servía porque le faltaba la perspectiva feminista y decidí crear un término nuevo que uniera ambas cosas: crianza respetuosa y feminismo.

¿La crianza respetuosa no es feminista? ¿Qué le falta?

Esta y cualquier tipo de crianza, serán todo lo feminista que las madres y los padres queramos que sea. Solo depende del nivel de deconstrucción que tengamos las personas adultas. La crianza no está exenta de una realidad y es que todas estamos condicionadas por un contexto patriarcal que nos influye a la hora de educar, muchas veces sin darnos cuenta. Depende de las familias tomar conciencia de la desigualdad y las opresiones que sufrimos las mujeres y las criaturas y buscar herramientas para introducir el feminismo en su crianza.

¿Cómo podemos quitarnos la lacra de la educación patriarcal, esa que sale casi inconsciente y introducimos el feminismo?

Darte cuenta de las opresiones que sufres tú como mujer y del machismo que hay en los hombres de tu familia es un primer paso. Doloroso pero necesario. Nos hemos creído que como los “hombres de ahora” no nos pegan ni nos maltratan ya están libres de machismo pero nada más lejos de la realidad. El machismo ha mutado cual virus y ahora las violencias son más sutiles pero siguen existiendo y algunas cuesta mucho detectarlas. 

A partir de ahí, lo que propone la Crianza Radical es aprovechar los inputs externos que reciben nuestras criaturas para formarlas en el feminismo.

Cosas que podemos hacer y que cuestan porque se salen de la norma tienen que ver con esa crianza feminista consciente y que lo abarca todo: la forma de hablar, los referentes, los juguetes, mi rol como madre y el del padre si lo hay, la música, la paridad de los grupos y un largo etcétera que aún estoy descubriendo y que compartiré en mi perfil de Crianza Radical.

¿Con qué quiere acabar el feminismo? ¿Qué es lo primero que erradicarías si pudieras?

Confieso que no me siento cómoda hablando de feminismo como teoría o movimiento. No tengo ni la formación ni los conocimientos necesarios para hablar de teoría feminista. Sí que es cierto que hay un “básico” con el que estoy 100% de acuerdo y que no da lugar a interpretación alguna: El sujeto del feminismo es la mujer y su objetivo es liberarnos a todas las mujeres (es un movimiento colectivo) de las opresiones que sufrimos en base a nuestro sexo. Tal y como explican las feministas, existen 3 opresiones en base a nuestro sexo y por eso hay que abolirlas: la explotación sexual reproductiva (blanqueada con el término vientres de alquiler), la pornografía y la prostitución.

Venga que viene la pregunta incómoda ¿niñas y niños, niñes o niñxs? Tengo clara cual es la correcta para la RAE pero y ¿para ti?

Yo lo tengo claro: ¡criaturas! El “niñas y niños” es genial, yo me esfuerzo en desdoblar el lenguaje siempre que puedo, pero como da bastante pereza doy prioridad a todas aquellas palabras del plural genérico que permitan tener a la mujer presente en nuestra mente como  “las familias” en vez de “los padres”.

Respecto a usar niñxs, niñ@s o “niñes” me suponen un problema por varios motivos pero sobre todo porque es primordial poder seguir hablando de “ellos” y “ellas” para combatir una desigualdad por razón de sexo que provoca que las mujeres y las niñas seamos acosadas, violadas y explotadas todos los días en cualquier parte del mundo.

Cuando decimos que el “todes” es el nuevo “todos” no es una exageración y en este artículo explican perfectamente por qué esta palabra no es tan neutra como nos quieren vender y ni mucho menos inclusiva.

Esto a nivel “formal”, porque mi experiencia con este tipo de lenguaje ha pasado por distintas fases. Cuando vi que varias influencers de maternidad y muchas de sus seguidoras empezaban a usar “les niñes” y “les bebés” me pareció bien. Incluso me llegué a plantear usarlo yo también porque claro, no me cuesta nada. Y además, ¿qué mal hace si así incluyo a un colectivo que sufre discriminación? Yo no quiero excluir a nadie, soy buena persona y quiero educar a mis criaturas en el respeto por todo tipo de personas y realidades. 

Visto así, a nadie se le ocurriría hacer otra cosa pero resulta que, cuando escarbas en la superficie, te das cuenta de que esto es solo la punta de un iceberg que nos invisibiliza, nos pone en peligro y perpetúa la desigualdad: ¿Cómo vamos a hablar de violencia machista si no hay un “ellos” y “ellas” porque todes somos “elles”? ¿Cómo vamos a hablar de abuso sexual infantil, que afecta más a las niñas, si todas las criaturas son “niñes”?

Pensamos que con usar el “todes” o “les niñes” solucionamos el estigma y la discriminación que sufre este colectivo y que nadie niega. Ojalá fuera tan fácil como eso, pero resulta que este movimiento por ser “inclusives” tiene detrás algo mucho más grande y con consecuencias nefastas que ninguna de estas mujeres a las que seguía se molestó en explicar cuando decidió usar este lenguaje en sus posts de IG.

La última pregunta: ¿hay algo más que quieras añadir?

Sí, que no le tengamos miedo al feminismo. En mis “clases particulares de feminismo”, que no es otra cosa que hablar de feminismo en el parque para no estar hablando siempre de “cosas de madres” (otro estereotipo de género que muchas mujeres replicamos divinamente), veo auténtico rechazo por decir abiertamente “yo educo a mis criaturas en el feminismo”. Incluso no les parece algo necesario porque “educan en igualdad”, lo que me parece una gran trampa y el motivo por el que creé Crianza Radical. Educar en igualdad no es suficiente, nos hemos creído que con decir que “no hay ropa, juguetes y colores de niño y de niña” ya les estamos tratando igual pero no es así para nada. Es imposible que tratemos igual a las niñas y a los niños sin revisar primero el sexismo y las conductas machistas que tenemos interiorizadas. Más feminismo para nosotras, más deconstrucción para los padres y siempre con el espíritu crítico por delante. Esto último es esencial, me sentí muy borrega cuando me planteé usar “mis hijes” solo porque una mujer que se autodenominaba feminista lo hacía también. La información está ahí y los hechos también, no hay excusa alguna para no informarse. Bueno sí, tener criaturas pequeñas. 🙂 En este caso dedicamos la mayor parte de nuestra energía en ellas (es lo que toca, dependen de nosotras) y no damos para más. Y mucho menos si eres madre soltera o el padre se comporta como un hijo más.

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