Llevo varios posts desenmascarando los grandes engaños de la maternidad. Es parte de mi contribución a dar visibilidad a una maternidad real, que cada madre o padre vive de una forma diferente, pero que no hay que rodear de tabúes o de temas que mejor no hablar.

Ya hablé de los relacionados con el parto y el post-parto, os recomiendo su lectura si no lo habéis hecho ya:

Dos bebés en 20 meses. Embarazo y Parto.

La Melancolía del Post-Parto

En este post me dispongo a hablar de mi experiencia personal sobre lo difícil que es conciliar en nuestro país. Un país donde se exige a las mujeres que trabajen como si no fueran madres y ser madres como si no trabajaran. Dos carreras de fondo que van en direcciones opuestas. ¿Imposible verdad?.

Mi intento de conciliar

 

Yo lo intenté, siempre me gusta quedarme con la sensación de haberlo, por lo menos, intentado. Y lo intenté, intenté trabajar y ser madre, pero no pude. Pedí una reducción de jornada de una hora, no podía pedir más porque los objetivos de mi trabajo eran los mismos fuera a trabajar 8 que 5 horas. ¡Si!¡Sorpresa! tienes que hacer el mismo trabajo en menos tiempo, sin piedad, el primer engaño que me encontré de la falsa conciliación que venden las empresas. Porque si yo hago el mismo trabajo en menos tiempo y con la reducción de sueldo proporcional ¿Quién sale ganando?. Yo gané estrés mucho estrés. Tenía que ir pidiendo favores a mis padres, ir corriendo de un lugar a otro, alargar las jornadas en la guardería. Un puzzle imposible de encajar, pero aguanté casi un año hasta que me cambiaron de ubicación, perdía mis clientes, esos que me conocían desde hace 9 años y perdonaban que los atendiera en diez minutos corriendo. Sabía perfectamente que en una nueva oficina tenía mucho más trabajo, me costaría más cumplir los objetivos, pero acepté el reto. Seguí en mi puesto reduciendo una hora más, nueva ubicación con un peor aparcamiento y empezaba en septiembre con una nena en el colegio y otra en la guardería con diferentes horarios y bastante distancia entre los centros. Aún así lo volví a intentar.

El día que decidí que yo no quería ser esa madre.

 

Yo no quería ser esa madre que recogía a su hija la última, que comía con ella encima o que los jueves llegaba de noche a casa… Respeto mucho a las madres que lo hacen. Pero es que yo no quería eso, y necesitaba más que nunca respetarme a mi.

Como os explicaba, Bella empezaba infantil: una escuela nueva, nuevos compañeros y nueva profesora. Por eso, para mi era tan importante asistir a la primera reunión de escuela en P3 que era un Jueves por la tarde. Los jueves por la tarde es la única tarde a la semana que tengo que trabajar, así que le pedí a mi superior cambiar esa tarde por cualquier otra de la misma semana o cuando realmente ella quisiera. Recibí un NO por respuesta, había una reunión comercial que no quería cambiar y por convenio colectivo el primer jueves de cada mes no se puede cambiar de día. No le faltaba razón, no se la quito, solo le falto corazón. A más, añadió, cosa que me da mucha rabia, un “que vaya tu marido”. No me pudo sentar peor, primero: odio que me organicen MI vida, segundo: mi marido ya iba a ir, queríamos ir los dos juntos eso se llama corresponsabilidad.

Así que ese día decidí, que no podría ir a la primera reunión del colegio de mi hija pero que esa reunión comercial sería a la última que asistiría por mucho tiempo y firmé una suspensión temporal empleo por tres años.

 

P1013473
@mamaeconomista

Reflexión

 

Estoy explicando mi experiencia personal y en ningún momento quiero juzgar lo que hacen el resto de madres, cada persona toma su decisión  y sabe su situación personal. Si algo lleve mal todo este tiempo en el que trabajé con dos bebés que se llevaban 20 meses es el que me dijeran que debía o no hacer. Escuché cosas como: contrata a una niñera, que se quede más rato en la guardería, las tienes muy protegidas… Lo que más me sorprendió de todo eso es: que mis superiores eran madres y me ponían realmente muchas trabas para conciliar. Las empresas ponen muchas medidas de conciliación pero luego a nivel interno, tus compañeros y superiores, las ven mal. Y eso hace de la conciliación real una utopia.

Me quedo con estos tres años con mis hijas a tiempo completo, estando presente en sus vidas y todo lo que he podido hacer gracias a que tenía libertad de horario. Ir a Disneyland Paris tres veces, acompañarlas de excursión, quedarme con ellas cuando estaban enfermas….

A todas las madres que no tenéis un trabajo remunerado os prometo post en breve, hablando de lo difícil que es quedarte al cuidado de los hijos y no volverte loca en el intento. Os lo debo, sé por experiencia que quedarse en casa no es tarea fácil.

 

Abrazos virtuales,

@mamaeconomista

 

 

2 respuestas a “Conciliar Trabajo y Familia

  1. Es realmente muy complicado. Pero esas malas caras son las que nos indican que algo tenemos que cambiar, quizás nosotras dando difusión de la realidad y “los de las miradas” mejorando en empatía.

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  2. Realmente es muy complicado… Yo he reducido 8 horas la semana mi trabajo… Y aunque no puedo quejarme de mis superiores siempre hay alguna mala mirada cuando te marchas (15 minutos tarde) antes que el resto…. Corriendo todo el día…. Pero en mi caso no podemos prescindir del 100% de mi sueldo… Mi hijo tiene 10 meses y estamos pensando a ir a por el segundo… A ver como acabamos!

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